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Coronavirus ¿una oportunidad de mejora?

Desde principio del año supimos que este no sería igual que los anteriores. Prometía ser un año lleno de grandes cambios y oportunidades ¿quién imaginaría que los cambios no fueran elegidos por nosotros mismos? 

El planeta demostró una faceta que nosotros no conocíamos (o no queríamos ver), una donde levanta la voz y nos demuestra que hemos estado yendo por la dirección errónea durante un largo tiempo. 

Hemos sido segados por nuestras rutinas y labores diarias, donde no tenemos tiempo para parar por nada del mundo. Una cita a la que ir, un trabajo por entregar, un horario para atender. Siempre en movimiento sin tiempo para detenerse, con una agenda que realizar día tras día. 

Para bien o para mal el virus existe y hay estadísticas e informes que lo prueban, tal vez en nuestro país no es palpable en todas las regiones, sin embargo, es evidente. Algunos países se han enfrentado a más conflictos ante este suceso sin poder reaccionar de diferente manera para haber prevenido tal colapsó entre el número de contagios hacia sus habitantes y hacia el mismo gobierno. Este virus no discrimina por raza, sexo, religión ni clase social, el virus pasa de persona a persona sin importar nada, sin embargo, aunque tiene una mortalidad más baja que una gripe, el desconocimiento de dicho virus más la inexistencia de una cura hace que suba la preocupación y la desesperación sobre que nos prepara el destino e incluso (si nos ponemos en una posición dramática) si en realidad habrá uno. 

Estos momentos me hacen reflexionar sobre lo que sucede y de qué manera puedo aportar mi grano de arena para combatirlo. No cabe duda que el virus es considerable y requiere que tomemos precauciones que podrán ayudar a la prevención de ser contagiado o mejor dicho apoyar a la no saturación de nuestros sistemas de salud en nuestro país. 

En muchos sitios alrededor del mundo nos muestran como la solidaridad lo es todo, y que debemos tomar medidas serias pero necesarias para un bien mayor. 

No te rindas, por favor no cedas, aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se esconda y se calle el viento, aún hay fuego en tu alma, aún hay en tus sueños

Mario Benedetti

Como todos sabemos ante lo sucedido el gobierno decidió implementar medidas de seguridad sanitaria que ayudan a mantener un control de sanidad que logre la reducción de contagios, por lo tanto, eso nos lleva a estar con nosotros mismos veinticuatro-siete, con la mente “despejada” y sin a donde ir. No nos da más opción de vernos realmente a nosotros mismos y confrontarnos con nuestro interior y reflexionar sobre ello porque es muy valiosa la siguiente pregunta ¿estás bien contigo mismo? 

¿estás disfrutando el tiempo contigo y tus seres queridos? ¿te has preguntado que puedes sacar de todo esto? ¿Qué puedes aprender o cambiar de ti mismo? 

La cuarentena está presente en nuestras vidas y no podemos hacer nada para detenerla o cambiarla simplemente podemos fluir con ella.  

Cada uno de nosotros fluirá de diferente manera ante esta contingencia y es en este momento donde saldrá a relucir que tan preparados estamos para enfrentarnos a nosotros mismos a compartir nuestro tiempo con nosotros y con las personas que vivimos y aunque la tecnología es de gran ayuda para mantenernos entretenidos y conectar con las demás personas, nosotros mismos nos damos cuenta que no es suficiente y que no hay comparación alguna de la convivencia cara a cara de las personas que queremos. 

Y precisamente es otro de los puntos principales a relucir esta cuarentena. Estamos en una generación tecnológica, cada día con un avance tecnológico que nos acerca a un nuevo mundo lleno de creación e innovación y nos venden la idea que será una de las mejores cosas que nos han pasado en la vida, pero me pregunto en este momento ¿si solo eso necesitamos? 

Debo ser honesta y dar a conocer que son mi esperanza y mi fe las que salen a luz como un rayo de sol que atraviesa la ventana en la madrugada dando un impulso para creer sobre lo buenos que serán estos cambios en mí que estos cambios son pasajeros y que después de una tormenta viene la calma que traerá consigo una nueva forma de ver la vida. Una donde estemos más conectados los unos a los otros. Una donde disfrutemos de la simplicidad de las cosas que nos rodean que siempre damos por sentado. 

Personalmente extraño la interacción que día a día tenía con las personas de mi círculo social, en mi escuela, en mi trabajo, las reuniones con mis amigos y fue que entendí que no son los lugares, sino las personas siempre fueron las personas con las que convivía día a día las que me dan aliento y energía para seguir con mis actividades cotidianas. 

Estar en casa me ayudo a darme cuenta lo mucho que extrañaba un tiempo para mí, dónde a la única que tenía que complacer era a mí misma y fue cuando me di cuenta que no estaba invirtiendo mi tiempo sabiamente y que esta cuarentena sea mi momento de reflexionar cómo y con quién debo invertir mi tiempo. Otra de las cosas positivas que me han sacado todos estos cambios, es poder pasar más tiempo con mi familia además de saberlos valorar como se merece cada uno de ellos.  

Es tu turno…

Te invito a que reflexiones sobre los que está pasando en tu vida a tratar de manejar lo mejor posible con un pensamiento proactivo hacia los cambios que has tenido que afrontar en las últimas semanas y, sobre todo si te sientes rebasado por todo a tu alrededor no te olvides que actualmente existen muchas clínicas que ofrecen gratuitamente sus servicios hacia cualquiera que lo necesite. Porque lo primero que tienes que cuidar es tu salud tanto física como mental. 

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